Mujeres tratadas como bienes
- Elena Carrión

- 17 abr 2020
- 3 Min. de lectura
“El Código Penal entre 1944 y 1963 toleraba que el marido asesinase a su esposa en caso de adulterio o que el padre matase a sus hijas menores de 23 años y a sus novios en el caso de mantener relaciones sexuales sin estar casadas”. Con esta frase empieza el documental de la directora Isabel Coixet La mujer, cosa de hombres, que elaboró para la serie <<50 años de...>> de Radio Televisión Española, dirigida por Manuel Arranz.

Se trata de un documental que, como su propio nombre indica, muestra una comparación escalofriante entre lo que mostraba la televisión pública y los cambios que iban sucediendo en la realidad. Surgen una serie de secuencias de la publicidad, de películas y de programas de televisión en los que la mujer aparece cosificada y sometida completamente a las tareas domésticas. Paralelamente, van surgiendo una sucesión de noticias reales en las que las mujeres son asesinadas por sus parejas.
En este documental la publicidad juega un papel muy importante. Absolutamente todos los anuncios muestran que las tareas del hogar son cosa de mujeres, con frases como “Las mujeres lavan con OMO”; o con anuncios en los que el hombre, lejos de colaborar, se limita a realizar críticas sobre el planchado de sus camisas o la suavidad de sus sábanas.
Por si la publicidad no fuese suficiente, Coixet también ha querido mostrar algunas de las famosas canciones de la época en las que letras como “Me puedes engañar, me puedes castigar que nada cambiará” o “Si te cojo giñándole a otro, un piñazo en un ojo te voy a dar” calaban en la sociedad, especialmente en los hombres y con hechos lo demuestra la directora.
En muchos anuncios publicitarios directamente se usaban sus cuerpos para promocionar productos. Por ejemplo, en el anuncio de Cítricos Libby’s en el que para promocionar cinco cítricos se usan los pechos de cinco mujeres cubiertos con una camiseta en la que aparece el nombre de cada fruta.
Se trata de un documental que refleja a la perfección cómo el principal medio de comunicación que se tenía en aquellos tiempos, a través de las películas o de la publicidad influyó en el comportamiento de la sociedad. Con respecto a las mujeres, mostraba que ser ama de casa y tener a tu marido contento era su principal deber; mientras que en los hombres inculcaba la idea de que podían permitirse el lujo de tratar a sus mujeres como consideraran oportuno a la vez que debían exigirle el máximo rendimiento en las tareas del hogar (de las cuales no participaban). Estos mensajes han calado tanto que, a día de hoy, prácticamente todos tenemos pequeños comportamientos machistas.
“Sólo existen estadísticas de mujeres asesinadas desde 1999. A partir del asesinato de Ana Orantes (1997) que había acudido a un programa de televisión, una semana antes de morir quemada a manos de su marido. La violencia contra las mujeres adquiere la visibilidad que tiene en nuestros días. Hoy en día, la legislación española con la Ley íntegra contra la Violencia es una de las más adelantadas de mundo, pero los asesinatos son la punta del iceberg del maltrato hacia las mujeres”.Con este breve resumen y junto a una larga lista de los nombres de mujeres asesinadas por violencia machista, concluye Isabel Coixet su documental dedicado principalmente a Ana Orantes, ya que, a partir de su asesinato, se empezaron a contabilizar otros muchos que, por desgracia, no decrecen.



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